Verdades incómodas que disparan las ventas.



Si temes parecer un carterista cuando vendes esta historia igual te resulta interesante

Hace algún tiempo, estaba buscando trabajo de arquitecto en Lausanne.

No tenía pensado quedarme, pero tampoco alejarme de “la vida activa”, aunque estuviera bastante más activo estudiando copywriting.

Sobre el papel, mejor hacer una transición dulce.

(Aunque a veces, las transiciones dulces son los padres: quieres algo o no lo quieres)






Un día, me llamaron para una entrevista de trabajo.

¿Por qué pensé: “mierda”, cuando se supone que era lo que quería?

Ya me entiendes.

Como era un poco más tonto que hoy, me dije:


“Diles la verdad. Dile al chico que sólo puedes trabajar de lunes a miércoles porque tienes un proyecto online que levantar. No te conoce, tienes acento de país con problemas económicos y tus hobbies le dan absolutamente lo mismo. No va a contratarte”


La verdad me iba a sacar de ese entuerto.

O eso pensaba, porque como he dicho era dos puntos más tonto que hoy y aún infravaloraba el poder de decir la verdad.








Cuando llegué al estudio, el jefe era un tío bastante majo.

Hablamos un poco de arquitectura, hasta que llegó mi:


-Oye mira que tengo esto para sacar adelante…

¿Qué necesitas?
– De 15 a 20 horas

– ¿Sólo quieres trabajar 3 días?
– Sí.
– Cuéntame más de tu proyecto.


Y acabamos hablando de arquitectura 10 minutos, y de persuasión media hora. Acabó contándome los hobbies de toda la oficina y los suyos propios.

Y me dijo básicamente que la arquitectura mola, pero que es como la paella.

No puedes comer sólo eso.

(en su caso, la fondue)

Y sí, me ofreció el puesto.

Y ahí entendí que la transición no iba a ser dulce, que mejor me volvía a casa y respetaba el tiempo de los demás.







Esto, por supuesto, de magia no tiene nada.

Pero cuando nos dejamos sumergir en un mundo tan falso y tan políticamente impoluto, nos lo parece.

“Lo que yo quiero en realidad no será escuchado” es lo que tendría escrito un ticket a la pobreza en todos los niveles: emocional, económico, sexual, etc.








Se lo digo siempre a los clientes:

¿Sólo vendes un pack mínimo de 3 mentorías porque quien sólo compra una es que no está comprometido?

¿Eres mucho más caro porque sólo te interesan los proyectos ambiciosos que quieran ir al máximo?

¿Hay algo que no harías por tu cliente?










¿Cómo vas a contar todo eso para seguir vendiendo?

¿Y para vender mucho más?

Hay ángulos para utilizar la verdad cuando vendes.

Sin sincericidios.

Aquí.

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Pablo