Verdad rara: ser un poco mejor no te sirve para nada y ser mucho mejor ya no sirve para mucho.





No sé si alguna vez has seguido viendo una serie que ya no te apasionaba demasiado.

Puede que alguna vez te acabaras un libro que no te interesaba porque ya lo habías empezado.

…o igual un día tenías algo planeado y cuando ese día llegó, pues aunque no te apetecía mucho lo hiciste de todos modos porque ibas en modo ahorro de batería.

Para lo que te cuento aquí valen los tres ejemplos.




El otro día me levanté soñando que había un tiroteo en la casa de campo de mi familia y que yo tenía que evacuar a no sé quién que era de mi familia pero no se le parecía y bla bla bla.

Ya sabes, sueños.

Claro, yo me dije:


“Macho, tienes que dejar de ver series violentas y buscarte otras porque te vienes muy arriba y te piensas que eres Jason Bourne o algo”


Pero no voy a dejar de verla.

¿Por fidelidad?

No, esa me la guardo para otras cosas que no son series.

¿Por qué entonces?

Porque me da pereza invertir tiempo y esfuerzo mental para empezar otra relación.

Otro mundo.

Otros personajes.

Otro escenario.

“Pues mira, no.”

Paso yo igual que pasamos muchos.

Porque lo nuevo nos pide mucha energía y si sólo va a ser un poco mejor, pues no cambiamos.

Nos guardamos las calorías.




Si es mucho mejor, igual cambiamos, pero lo mismo tampoco.




Pero ojo, que si vemos algo que nos hace que se nos olvide esa serie porque es una nueva oportunidad…

No digo “lo mismo pero mejor.”

Tampoco digo “lo mismo pero mucho mejor.”

Digo algo nuevo.

Un espacio abierto, algo que no sabíamos que estaba ahí,

que no podemos comparar, 

que nos permite ver algo como nunca lo hemos visto antes…

Entonces igual sí hay trasvase.

Mucho más, aquí

PD: Porque si quieres los clientes de otros y no lo vas a hacer así, los vas a seguir queriendo mucho tiempo.