Una ventaja invisible del buen email marketing.

Para aterrizar rápido lo que te cuento:

1. Pongamos que tienes una relación.

2. Pongamos que es con un humano y no con un robot.

(es decir, alguien diferente a ti, con dos ojos y un cerebro diferentes al tuyo)

3. Pongamos que esa diferencia causa un conflicto.

4. …y pongamos que te importa esa relación, es decir:

En principio no te interesa la estrategia de “por este oído me entra y por este otro me sale” porque te parece triste y bla-bla-bla.

Vale.

¿Qué haces?

Pues lo normal es que cuando pasa eso se pongan las cartas sobre la mesa, se hable, esa persona pueda entenderte y ajustéis más vuestra frecuencia.

¿Resultado?

Independientemente del ritual de reconciliación…

(guiño guiño)

…pues en la gran mayoría de ocasiones todo eso mejora tu relación.

Aquí no tienes que creerme a mí, solo tienes que haber durado con alguien más de seis meses.

¿Y esto con el email marketing… qué BeNeFiCio?

Pues lo hablaba esta mañana con un cliente que vende productos ecológicos a domicilio.

Es decir:

Productos que tienden a ser sensibles y caros.

Sensibles porque no llevan químicos y caros por la misma razón.

Y esto es lo que hace que (por mucho que tú quieras controlar) sea muy difícil que todos los productos estén siempre perfectos.

Claro que tú puedes tener una atención a cliente para todas esas cosas.

Por supuesto:

Políticas de devolución, gente buena en el equipo… 

Todo.

Puedes tenerlo todo bien montado, pero:

¿Qué pasa cuando haces buen email marketing?

¿Qué pasa cuando dejas de enviar descuentos y fotos… y te pones a construir una relación de verdad?

¿Qué pasa cuando hablas de las cosas que tienes que hablar… y no barres debajo de la alfombra?

¿Qué pasa cuando haces todo eso bien…?

Pues ya sabes, guiño guiño.

Por si tienes dudas sobre cómo enfocarlo:

hay algo más aquí