Un chulo-piscinas con más razón que un santo.





No sé si vas a apreciar la genialidad que hay en esta historia, pero te la cuento por si acaso.

Puede que sea muy relevante en un mundo dónde cada día sentimos que tenemos más cosas “que hacer”, pero que no siempre tienen un impacto en nuestro bolsillo.

Igual cada vez que oigas susurros de:



“Tienes que hacer esto, que esto es lo que está funcionando…”



…y cosas así, te acuerdas de este tipo.




Te hablo de memoria:

Hace mucho tiempo vi un documental de Guti.

¿Guti el que decían que se quería parecer a Beckham?

Sí, ese Guti.

El futbolista.






Aquí no hablaba Guti, hablaba su madre.

Pero lo importante es lo que le dijo Guti a su madre.





El caso es que durante toda su carrera, desde que era un niño hasta profesional, a Guti no le gustaba correr.

Si veía que no iba a llegar a un balón, no lo intentaba para quedar bien con el entrenador o con el público.

Creía que todo eso era una tontería. 

Y si el público silbaba, pues por él se le podían salir a todos los pulmones de la caja:

El juez de Guti era Guti.





Su madre le decía algo así:


–Pero José María, ve a por el balón…

–Si no iba a llegar…

–Ya, pero el público quiere ver cómo te esfuerzas. Mira como este compañero tuyo sí que ha corrido todo el partido.


Y ahí Guti le preguntaba:


–Ya mamá, pero ¿qué ha hecho además de correr?

– …




Y su madre se tenía que callar, porque la respuesta era: “Nada”

Y Guti habría dado un par de pases de gol sin necesidad de correr esos 14 kilómetros.




Guti sabía que correr a lo tonto no gana partidos, igual que ponerse a lo loco con 300 cosas a medio hacer para que la gente te haga caso tampoco:

Web nueva, cuenta de Instagram, descuentos, logo, foto sonriendo con tu equipo… 

Hacer eso puede estar bien, no digo que no.

Solo digo que pasar unos días trabajando en lo que vas a decirles para saber qué merece la pena hacer está mejor.





Ponerse a correr a lo tonto para que nadie te eche en cara que no lo das todo igual es algo infantil.

Al menos más infantil que pararse un momento a pensar cómo vas a ganar el partido.

Y ojo, que claro que correr hay que correr, pero mejor hacerlo para dar un pase al hueco de la cabeza de quien te compra y no para que te aplaudan 4 aficionados.

Hay algo más aquí