Un bloqueo de mal emprendedor que se entiende mejor un viernes.



Esto le hará click a muy poca gente y aún así quizá no puedan hacer nada.

Lo cuento igual.

Hoy que es viernes y el body lo sabe, voy a hablarte de algo que descubrí hace ya un tiempo que pasaba.

En bares, en la calle, en reuniones, en negocios…

En todos los lados.

Siempre ha estado ahí, y es importante porque está frenando la proyección de muchos que no tienen ni puta idea de que les afecta.

Me explico:



Hay una cosa que les pasa a los guapos y que también les pasa a los empresarios que se toman su imagen muy en serio.

Tú podrías pensar que tomarse la imagen de uno mismo muy en serio es bueno.


“Hay que respetarse”


Sí.

Esto puede ser bueno, pero también muy malo.

Depende de qué estés protegiendo. 




Si usas ese respeto para proteger tu dinero, puede ser muy bueno.

Si eres esclavo de tu imagen y usas ese respeto para protegerla a toda costa, entonces te estás pegando un tiro en el pie.




Bajemos a los bares:

Mira, hay tipos muy guapos que les encanta pensar que “les va bien” o que “gustan” a las chicas.

Pero luego ven una que les gusta y no hacen nada.

Se quedan ahí, parados.

Ellos te dicen que no se debe mostrar desesperación, que “ya vienen ellas” si ven que eres un tipo que merece la pena.


¿Qué esconde esto?


A un tipo frágil que no sabe comerse un “no” porque entonces su idea de que él es un tipo que gusta se va al agua.

Y ahí le tiembla algo.

Muchos empresarios también protegen su imagen de ganadores y no bajan nunca al barro a tener una conversación real con la gente que les lee.

Protegen su imagen, su imagen frágil.


¿Mi favorita?


“Yo no necesito vender fuerte, a mí me compran”




No me has preguntado, pero en mi opinión eso es jugar a que no se te rompa el ego.

No es jugar a ganar, es jugar a no perder.

Y no me viene a la cabeza nadie que haya disparado las ventas en un negocio jugando a no perder.

Ahí abajo se habla, se vende, y se gana más.

Hay algo más aquí.