El otro día tenía a un cliente al teléfono y estábamos hablando sobre lo que vamos a hacer para aumentar su base de contactos.
Hablaré de esto más adelante.
Pero ahora te cuento dos cosas interesantes que me comentó sobre un estudio.
Te aviso de que no sé quién hizo este estudio, pero por lo visto, se pusieron a mirar porqué la gente compra.
Era por dos dos motivos:
1. Por cómo se lo cuentan.
2. Por cómo se lo entregan.
Es decir, si me haces entender que (1) lo que me vendes es lo que quiero, y (2) que la forma en la que lo recibo es la que yo quiero, lo compro.
Puede ser la realidad.
Si me preguntas (y no lo has hecho) te diré que solo me fio de los estudios que no se fían de lo que les diga la gente.
Los comentarios de la gente están muy intoxicados por capas de razón, inseguridades, ego…
Muy intoxicados.
Eso es así.
Igual que no te operas en un descampado, tampoco escuchas lo que opina la gente.
Está intoxicado.
“La realidad es esto”
“La realidad es lo otro”
La realidad es que en la realidad pasan muchas cosas.
Y a veces el objetivo está en que, cuando alguien te necesite, no sólo te recuerde, sino que estés mejor posicionado en su cabeza.
Si te necesita cuando te ve, genial.
Pero si no, igual conviene tener buena presencia.
¿Poner tu producto en un banner para que le saltes en el salto de párrafo y molestarle mientras lee el marca…. a ver si se acuerda y pide?
No, una presencia vacía no.
Buena presencia.
Si se te rompe la luna del coche, ¿en quién piensas?
Más o menos a eso me refiero.
Buena presencia.
Para conseguir eso hay algo mejor que hacer una canción, mucho más completo y mucho más económico de comunicar: