Si vendes buena voluntad vas a tener que bajar los precios.

Igual alguno se me cabrea, pero es que es así:

A veces, cuando no queremos, 

no sabemos,

…o no podemos tocar los puntos sensibles de la persona a la que le estamos vendiendo, hacemos algo que también hacen los niños:

¿Qué?

Asegurarnos de que el de enfrente no se olvide en ningún momento de que somos “buenas personas”

Es el gran escudo.

– “Maestra, lo he hecho sin querer, soy bueno.”

– “Vaaaaale, perdonado”

A ver no me entiendas mal:

Por supuesto que no hay que ser un cabrón, eso está claro. 

Pero de ahí a que cuando estamos vendiendo tengamos que tirar de valores o de sabores de miel de flores para sentir que provocamos algo en alguien pues…

Hay que ir más allá.

Muy directo:

Si tu gran argumento de venta son tus buenas intenciones no estás vendiendo.

Punto.

Más que nada porque aunque el mundo es muy grande y seguro que hay alguien que te pagaría por tus buenas intenciones, esa gente es minoría.

Eso quizá aún no lo sepa mi primo que hizo la comunión hace 4 años, pero se enterará pronto.

A ver, que sí, que mejor si piensan que eres muy amigo de tus amigos y tienes carillas de porcelana.

Que sí.

Pero que tengan claras las cosas que tienen que tener claras para querer comprarte primero es más rentable.

Cosas específicas, finas…  matices que son para ellos y para nadie más.

Y cuando eso lo tengas bien hilado, pues si luego tienes buenas intenciones y el corazón tan blanco pues mejor.

Pero por si antes quieres tener atado el resto.

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