Regalos con sentido.



Para completar el mail de propósitos y poner mis dos granitos de arena navideños, me hubiera gustado empezar diciendo:


Los regalos que hace la gente que no subcontrata su cerebro.


Iba a llamar el mail así, pero es que un amigo me contó hace poco algo de Warren Buffet que no sé si es cierto o no,

eso da igual, 

pero que igual es interesante de comentar, o igual no, 

ya sabes, “esto es como todo”.

El caso es que esa historieta me ha fastidiado el título y te digo por qué.




Mira, mi amigo me contaba que Warren (que todos sabemos que nos entierra en dinero) hacía una cosa rara. 

Aunque no comulgue con ello, me gustó la anécdota, porque verás que indica una cosa muy obvia:

Que puedes tenerlo todo, que de tu humanidad no te despegas.


(y si te despegaras de ella, dejarías de tenerlo todo)


Pero dejemos lo metafísico. 

​​Esto es lo que me contó:

Por lo visto, lo que comía Warren cada día dependía de cómo iban sus acciones, 

Si iban bien, pedía el menú caro, 

Si esa mañana Wall Street se levantaba con el pie izquierdo, el barato.




¿Superstición? 

No sé.

¿Justicia divina?

Quizá.

¿Humildad?

Eso seguro. Mucha. Toda. Chapó.




Pero hay una cosa que me inquieta mucho de ese modo de autorecompensarse, y si te fijas es esto:

No depende de él.

Deja su premio en manos del mundo. 

Se lanza un mensaje y se dice: 

“Mi capacidad de autocomplacerme no depende de mi trabajo, depende de la dirección en la que sople el viento. No tengo poder.”



​​​​
Bien. 

¿Qué Warren será un Dios?

Supongo que para los que estén en finanzas fijo que sí lo es.

Pero yo aquí no puedo estar de acuerdo con él, 

en el resto no lo sé, 

pero en esto no.




Si -como hablamos en nochevieja- tenemos un sistema para mejorar nuestra vida que sólo depende de nosotros

(y Warren ha hecho historia por tener uno muy definido)

las recompensas, los regalos que nos hacemos, también deberían de estar relacionados con nuestra capacidad de cumplir con ese sistema.

Si cumples, regalo.

Si no, pues ya sabes.

Si inviertes 60 horas a la semana para hacer X, Y, Z y esa semana no va bien, ¿no vas a premiarte?

Si la respuesta es no, tu fuerza se la has dado a otro.

(pero tú haces lo que quieras con ella, por supuesto)




Los regalos con sentido, son los que te haces a ti mismo para reforzar tu sistema, 

para que sea agradable,

para que perdure.

¿Comer el viernes con amigos? ¿Un baño caliente? ¿Chocolate?

Caprichos que te salvan la vida.

y esto me recuerda a un fragmento que te puedes saltar:


“Al darle un mordisco a una galleta glaseada de Babaria Harold por fin tenía la sensación de que todo iba a salir bien. En ocasiones, cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación, en la rutina y la constancia, en la desilusión y la tragedia, habría que dar gracias a Dios por las galletas glaseadas de Babaria. Y, afortunadamente, incluso cuando no hay galletas aun nos puede reconfortar una mano conocida acariciándonos. O un gesto amable y cariñoso. O un apoyo sutil para respirar la vida. O un abrazo tierno. O unas palabras de consuelo. Y no olvidemos las camillas de hospital, y los tapones para la nariz, y la repostería que sobra, y los secretos susurrados, y las Fender Stratocaster, y, tal vez, alguna que otra novela. Y hay que tener en cuenta que todas estas cosas, los matices, las anomalías, las sutilezas que creemos que no son más que complementos en nuestras vidas de hecho están presentes por una causa mucho mayor y más noble. Están para salvarnos la vida. Sé que la idea resulta extraña, pero tambien sé que es la pura verdad.”

–Más extraño que la ficción.




¿Dónde dejamos las ventas?

Aquí abajo.

Mira, todo el tema del ahorro y de los gastos hormiga (los gastos baratos pero recurrentes que son un hoyo en el bolsillo) está muy bien, 

son consciencia, 

muy bien.


Pero como dice Ramit Sethi, no hay que hacerse preguntas de 3€. 

No hay que filosofar sobre lo que te cuesta un cortado, 

o lo que sea que te cuesta tu “regalo”.

Hay que hacerse preguntas de 30.000 €.

Y luego si quieres tener gastos hormigas, pues los tienes, 

como si te quieres construir un terrario,

o siete.

Pues esas preguntas, justo esas, esas de los ceros, se resuelven aquí.

Mucho más, aquí

PD: ingresos elefantes y gastos hormigas.