Recursos inhumanos, un servicio muy interesante.



Cuando quieres ver las diferencias entre negocios, es bastante jodido que todos te copien y te peguen la misma frase.

Ahí compite la plantilla de la web o la foto, pero la empresa no.

Todas son igual de serias y su principal preocupación son los clientes.

Hasta ahí llegamos todos.




Pero si quieres ver su esencia para saber si te va bien o no, pues:


o hablas con el responsable,

o preguntas a un amigo,

o te quedas a dos velas.


Todo muy empoderante para la empresa.

Todo muy eficiente.

Todo bien.




El chiste cuando vivimos en el mundo de lo genérico, es que un día no necesitas un cliente, pero necesitas un trabajador.

Necesitas contratar.

Necesitas a alguien que haga muy bien una sola cosa, y que con suerte otras 2 o 3 las haga lo suficientemente bien.

Y en el mundo de lo genérico, siempre se solicitan las mismas cosas.

– Cosas que son importantes, como herramientas y tal.

– Cosas que (en la mayoría de los casos) no son importantes, como la experiencia.

– Y cosas tan superficiales, que no nos dicen absolutamente nada de nadie:


“Me gusta trabajar en equipo”

“Puedo trabajar bajo presión”

“Me llamo como tú quieras, guapo”




Vale.

Luego queremos a los mejores, a gente competente.

A gente que sepamos que no será como echar una moneda al aire.

Si se abre un puesto y recibimos 2.500 solicitudes, queremos encontrar la aguja en el pajar.

Queremos alguien específico, pero no sabemos llamarle, ni sabemos cómo va a demostrarnos que él es lo que buscamos.


¿Cuáles son nuestras armas de persuasión masiva?


“Tenemos un ping-pong”

“Somos como una familia”

“Horarios flexibles”

“Buen ambiente”


Joder me he puesto nervioso, quiero empezar hoy mismo.




La mejor entrevista de trabajo que hice me costó una semana entera de dedicación para poder postular.

“¡¡Eso es una locura!!, ¿quién va a hacer eso?”

Te digo lo mismo que le diría a alguien que duda de que su cliente lea un texto porque es muy largo:


Lo harán los que sospechen que lo quieren de verdad.


…Y si la oferta está trabajada, esa persona es justo la que queremos en el equipo.

Magia.





¿Qué conseguimos cuando nos metemos en la psicología del trabajador que queremos?

Poder empezar a buscarlo.


¿Qué conseguimos cuando somos específicos?

Que él se dé por aludido.


¿Qué conseguimos cuando le pedimos que nos demuestre las cosas que necesitamos que haga bien?

Lo primero, saber si está comprometido.

Lo segundo, ahorrarnos una lluvia de CV’s de gente que no se parece ni en el blanco de los ojos a la persona que necesitas.




Los más guapos pensarán que igual es más fácil tener 2.500 candidaturas y perder el día en entrevistas para encontrar ahí 2 buenas.

Pero los más feos prefieren 50 candidaturas con 20 personas que les servirían perfectamente.

20 personas que suben del notable.

Y luego de ahí, entrevistar a 3 que son sobresaliente.


¿Se puede hacer con copywriting? 


Pues hombre, alguien tiene algo y otro alguien lo quiere.

Eso en mi pueblo se llama página de ventas.

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