Quizá algo más interesante para vender que aquello de “saca tus defectos”.



Si estás atento a lo que circula por ahí sobre ventas y demás quizá has escuchado eso de que tus defectos te ayudan a vender y tal.

O igual no lo escuchaste y esto que te cuento es la segunda temporada.

No lo sé.

El caso es que muchos recomiendan que digas lo feo que eres o que tienes un tic no sé dónde.




Vale.

Esto mientras no seas un falso humilde funcionará.

Por muchas cosas, pero una de ellas simplemente porque estamos agotados de la gente perfecta.

No son creíbles.

Pero quizá podemos darle una vuelta a eso.

Quizá.




Leí una historia que me pareció increíble de un psicólogo clínico.

Contaba su experiencia con un paciente.

Este chico había estudiado historia y convulsionaba por las noches desde que se peleó con su novio.

3 datos importantes.

Antes de llegar a la consulta, él pronunció la palabra “convulsión” en la Seguridad Social y le diagnosticaron esquizofrenia porque claro, a 10 minutos por paciente pues qué más quieres.

No había tiempo.

Y él tenía varios problemas, pero la esquizofrenia no era uno.




Este psicólogo indagó un poco.

Se puso a picar piedra, a ver qué pasaba.

Y este chico le soltó que sus padres, cuando era pequeño, le habían explicado que todos los adultos eran ángeles.

(Jajajajaja sí sí)

Que eran seres de luz.

Claro según con quien te juntes tú puedes pensarlo o no, pero yo me remito a lo que le dijo el psicólogo:

“Y no te lo creíste, ¿no?”

Y vaya si se lo tragó.

Normal.

Repetición e inocencia.

Mala combinación.




Claro, el psicólogo por respeto no le dijo que lo habían convertido en un pajillero mental.

Pero sí le dijo:


-¿Pero tú estudiaste historia, no?


– Sí

– ¿La 2ª Guerra mundial te entraba en el examen no?

– Sí

– ¿Y?

– Nada, lo tengo compartimentado.


(En cristiano “tengo una maleta de mierda que decido no mirar ni abrir”)




¿El resultado?

Un tipo limitado.

No integrado.

Una representación.




Última viñeta:

Cuando el psicólogo consiguió curar su “peligrosa ingenuidad”, lo hizo pasar de niño hipnotizado a adulto creíble.


“Le cambió hasta la expresión de la cara”–decía.


¿Por qué?

¿Porque sabía que tenía defectos y ahora podía decir que se le daban mal las matemáticas para venderle algo a alguien?

No, por eso no.

Porque toda su personalidad ya contaba con algo:

La parte fea.

Esa que no asumen y dejan en un rincón todos esos que no nos creemo


(Mira alrededor)


Ahora.

Esto a ti podría echarte para atrás…

pero esa oscuridad es igual de humana que la luz.

Es la otra cara de la moneda.​​

Mucho más, aquí

PD: Arriba por si no quieres un mensaje infantil y prefieres integrarlo todo.