Ayer hablé con un chico:
Este chico no tiene culpa de que lo que le han dicho.
Él se dedica a las pieles, no a vender por internet.
Me dijo que quería ver “lo de los textos de la web”.
“El diseñador web me ha dicho que él me lo hace todo, pero que claro, hay que rellenar los huecos con la historia de mi empresa.”
Todo mi respeto a los pocos diseñadores web que entienden para qué diseñan una web (este no es uno) …pero estas cosas claman al cielo.
Esto es como ser decoradora y decirle al dueño de la casa que no se preocupe que le va a dejar huecos donde luego puede venir otro y rellenarlos con hormigón para que la casa no se venga abajo.
Raro.
Sigo:
“Estos chicos me van a llevar las redes sociales unos meses hasta que las controlemos y las llevemos nosotros”
Traducción:
Se van a poner a trabajar para que Zuckerberg le enseñe su contenido a los seguidores de Zuckerberg cuando Zuckerberg quiera… y luego te tocará a ti.
Para postre:
“Vendo grandes cantidades de piel a empresas, y para valorar eso hay que verlo, hay que tocarlo.”
Veamos:
¿Vas a ponerte a subir fotos de pieles para que le aparezcan a gente aburrida en su sofá…
…justo entre la foto de un plato de comida y una famosa en bikini poniéndole ojitos?
¿Las van a tocar?
(Las pieles)
¿Vas a sortear un retal a quien te siga y mencione a un amigo?
¿Para que te siga quién?
¿De verdad vas a hacer eso?
Como venía recomendado por alguien a quien aprecio le aconsejé algo que es tan viejo y tan tonto…
Pero tan viejo y tan tonto…
Que la gente más inteligente que venda a empresas no tendría tiempo de hacer (porque estaría demasiado ocupada haciendo cosas de gente muy inteligente, como trabajar para Zuckerberg)
“Hostia, pues esa es muy buena”
Spoiler: no lo llevará a cabo porque nadie le ha cobrado 1.000€ por la consultoría estratégica. Es la vida, somos así.
Una decisión mala a nivel de estrategia puede condenar a muchos a seguir haciendo cosas que no tienen sentido y luego a pensar que “no se puede vender”.
Sí se puede, lo que pasa es que hay que saber cómo.