Pretendientes tóxicos es bien, pero si son clientes es mal.

La gente que va de lista es un porcentaje y va a ir marearte hagas lo que hagas.

¿Se puede bajar el porcentaje?

Se puede y se debe.

(Si llevas aquí un tiempo ya lo sabes)

Pero eso del 0% es una utopía.

Siempre te vas a encontrar al “ingeniero” de turno.

Eso hay que aceptarlo como una Ley Universal.

Tan universal como que por muy buena que estés cuando cumplas 25 años DiCaprio te va a dejar.

Eso es así.

Hablando de traumas:

Te cuento la última vez que me tuve que aguantar la risa en una videoconferencia.

Esto no lo digo porque pensara que a la persona que tenía delante le faltaba “una papa para el kilo” como dicen los canarios ni nada parecido.

De hecho, me hizo gracia porque era muy listo.

Hace unos meses me contactó un chico.

No quiero decir de qué sector ni dar más pistas porque no vienen al caso.

Pero tenía una empresa fuerte.

Me pidió presupuesto para la estrategia de venta de tal y de Pascual.

Yo se lo dí y hablamos en teleconferencia.

Igual piensas que te miento, pero de verdad que no me invento nada.

En un momento, me dijo:

“Mira Pablo.

Es que yo ya no confío en nadie.

Hace poco me compré un curso de Facebook Ads por 2.000€ y me ha parecido malo… y ahora tú vas a costarme X”

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(Inciso: hablábamos de servicios de cartas de venta, no de cursos de anuncios)

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Claro, esto es casi como decirle al del concesionario que no confías en sus coches porque el que te vendió la lavadora te la metió doblada.

Yo estaba confundido.

Igual tenía que pedirle perdón.

Pero eso no fue lo que me hizo gracia.

Fue esto.

En un momento, mirando al suelo y me dijo:

“Mira, si te parece, podemos hacer una prueba y si me gusta continuamos”

Yo lo había entendido bien, pero para ver si él lo había entendido bien, se lo repetí:

“¿Me estás diciendo que invierta dos semanas en entender todo tu negocio más otras tantas en montar un lanzamiento y luego tú ya lo valoras, no?”

Silencio.

Me dijo:

“Yo también te estoy dando mi tiempo en reunión y dejándote entrar en mi negocio y aprender de él.

Pablo, es que a veces hay que arrimar el hombro…”

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Ahí me dio envidia la niña del exorcista porque puede girar la cabeza y reírse sin que la vean. 

Le dije que yo arrimaba el hombro si íbamos al 50% por el gusto de ver qué cara ponía, pero le mentí porque con gente así no voy ni al vermú.

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Resumiendo:

Que hay gente que va a leerte pensando en la mona de Pascua y alguno se te colará y la vida es así.

La diferencia es que se cuela uno cada dos años o tres al mes.

Y no es por el tiempo que pierdas, que también. 

Es porque cuando llamas a esa gente a los buenos no los estás llamando porque no están «ahí».

Ese es el chiste.

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