Marketing de guardería que igual quieres evitar.



Ojo que si no tienes complejo de adivino, en este mail hay instrucciones precisas para que los clientes inteligentes no te odien.

En mi opinión (que no me has pedido) es una opción también inteligente.

No digo que los normalitos no podamos ganar dinero, lo podemos ganar

pero, 

¿y el gusto que da no espantar gente que te hace la vida más fácil?





Mira, quizá buscaste un día algo que necesitabas en internet, 

es lo suyo, 

y quizá te recibieron con algo del estilo de:


Si estás leyendo estas líneas es porque sospechas que quieres ser más productivo, ¿verdad, Pedrito?”

Si estás aquí es porque retienes más líquidos que el embalse de Valdecañas y eso está haciéndote la vida imposible”

Si has llegado hasta aquí, seguro que piensas que los pleyadianos abducieron a Pedro Sánchez en abril y lo cambiaron por una salamandra”





Vale.

¿Tengo yo algo en contra de los telépatas online? 

Nada, no los financio y ya está.

Pero simplemente me parece de una prepotencia bestial asumir lo que está pensando tu cliente, cuando no sabes ni siquiera en qué fase de su problema está.

Es creer que andamos sobre las aguas.


Como no puedo hablar por nadie, te cuento mis tres últimas reacciones.

Las mías, no las de nadie más:

1. Joder, siempre me cruzo con el ingeniero aeronáutico, qué suerte tengo.

2. ¿Dónde te has dejado el Tarot?

3. …y seguro que ahora en un rato me contarás que antes llorabas mucho y hoy, 72 horas después, te despiertas mirando a la playa y antes de hacerte el café ya has terminado de trabajar, ¿a que sí?





No asumas nada.

Nada.

No asumas ni que te leen, 

ni que no te espían, 

ni que “son como tú”.

Eso es patético, de verdad. Es pasarse de listo. 

Es haberse leído muchos libros de marketing pero pasearse por el mundo con una venda en los ojos.

Una cosa es que estudies a tu cliente, y otra es que pienses que lo que a él le pasa por la cabeza exactamente es tan evidente que tú vas a venir a adivinarle el pensamiento.

Una cosa es que se sienta reconocido naturalmente, y otra que le llames simple a la cara en el mejor de los casos, o le trates como un idiota en el peor.






Y si tu mensaje es tan genérico que lo adivinas, aún así no le dices mucho.

Si entro en una web de alguien que trata los dolores de espalda, y me dice:


“Si has aterrizado aquí es porque te duele la espalda y eso te dificulta la vida.”


¿¡No me j*das!?


Venga va, que parece que no hemos hablado nunca con una persona a la cara, macho.

Si en una consulta física este tipo te abre la puerta por primera vez y sin preguntarte nada te dice:

“Si has venido aquí es porque te duele la espalda.”

¿Qué cara se te queda?

Yo depende de cómo tenga de abiertos los ojos pienso si va a apuñalarme mientras yo esté tumbado o no.






Bueno, esta opinión no me la has pedido, así que si quieres empezar así con tu cliente no seré yo quién te rompa el sueño,

tampoco me tienes que creer,

Entre no poner nada y poner eso, pues pon eso.

Si al final parece que no funciona, siempre puedes desintoxicarte de las recetas de marketing de gente que no jugó en un parque de crío, y volver a escribirlo todo como se lo contarías a una persona a la que considerases inteligente.

pero si quieres ser algo más fino y ahorrar todo ese tiempo en pruebas, es en el link.

Mucho más, aquí.

PD: Barato no es, pero menos caro que la indiferencia​ sí es. Eso seguro.