Lo que no cuentan muchos los empresarios de éxito (porque no saben)




Hay algo que nos está haciendo bastante daño como especie y que puede confundir a mucha gente en el mercado.

Son las historias de éxito.

Los unicornios.

Las historias de toda esa gente que te cuenta que un día estaba a punto de construirse una casa de cartón en la puerta de algún Santander y hoy facturan millones de euros.




Claro, esto si lo piensas un poco es igual de ridículo que de efectivo.

Es ridículo porque hoy cualquiera que sepa leer sabe que el ser humano es una máquina de construir significado.

Una máquina de tratar de explicar las cosas.



¿Y qué pasa si no se sabe la explicación?



Nada.

Se la inventa y ya está:


“Como esto funcionó esta vez justo en este preciso lugar y tiempo, pues si tú lo haces debe de funcionar también”


Ya, claro.




Pero (aunque cada vez menos) todas estas historias funcionan porque también somos máquinas de querer emocionarnos y motivarnos.

Y a veces mataríamos a quién fuera por una supuesta evolución o una visión que nos guste.

(fuente: II Guerra Mundial)





La gracia de todo esto es que casi seguro que muchos cuentan las conclusiones a las que han llegado convencidos de verdad de que si las aplicaran otra vez, funcionarían igual.

Que no les ha tocado la lotería.

Que lo saben hacer.

Y es que a nadie le gusta que le digan que bueno, que sí, que se esforzó y tal… pero que otros también se esforzaron y no tuvieron esa suerte.





Ahora.

También sabemos que tenemos tendencia a ser depredadores, que lo primero es sobrevivir y a partir de ahí ir a mejor.

Eso es así.

Y no es porque seamos malos, sino porque los que no fueron así murieron sin pasar los genes.

Y sólo compran los supervivientes.

Por eso, quizá prestar mucha atención a cómo se recibe lo que tú vendes por parte de ellos puede no asegurarte el éxito.

Pero no prestar atención a cómo son (al menos con toda esa gente que no te conoce y a la que nadie le ha dicho que “eres de fiar” ) sí puede asegurarte que la cosa no irá a mejor.

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