Lo comentó una mujer que defendía a asesinos en serie.

Ayer vi un documental de una mujer que investigó las cabezas de varios asesinos en serie.

Asesinos en serie americanos.

No sé en qué se diferencian del resto, pero eran americanos.

Y comentaba algo bastante interesante.




Muy resumido.

A esta mujer (no recuerdo su nombre) le interesaban dos cosas:

​1. Los cerebros de estos tipos.

2. Su infancia.

​El resto de cosas le daban igual.

Entonces los abogados defensores de estos tipos la llamaban por si acaso ella se daba cuenta de algo, y sus clientes acababan en un psiquiátrico en vez de fritos en una silla eléctrica.

Claro, puedes imaginarte como estaban en Texas, Florida y demás.

No podían ver a esta tía.

(Esa gente celebra una ejecución como si fuera el gol de Iniesta)

No la podían ver.




Hubo un momento grande.

En una entrevista, la típica americana rubia con la mirada perdida que piensa que Dios creó el mundo en 6 días literales le dice algo así:

– ¿Pero defiendes a esa gente malvada?

– Malvado es un concepto de la Biblia, yo soy investigadora, a mí sólo me interesa saber por qué lo hacen.

Claro, a la otra se le fundieron los plomos.

Esas cosas no le cabían en la cabeza.


Yo tengo una cliente con varios clientes potenciales.

Trabajamos uno en su día.

Ahora seguimos por el siguiente.

Le dije que nos sentaríamos en reunión para que ella me contara por qué le pagan.

“El que nos contrata quiere estar seguro que no tendrá problemas : quiere saber que somos los partners que conocemos tanto nuestro trabajo como ellos el suyo”

Eso, para la comunicación del 99% de las empresas en España es el final de todo.

Pero si me preguntas (y no lo haces) eso no es ni el principio.

Pero si tienes una empresa como la de esta chica, no hay que comerse la cabeza.

Ya me la como.

Si me la como bien, vendes mucho más.

Si me la como mal…

hay algo más aquí