Esta mañana he tenido un flashback.
No sé porqué, pero me he acordado de algo que es tremendamente importante saber cuando en el navegador web de tu cliente hay 4 o 5 pestañas abiertas…
Una es la tuya.
Y el resto es del resto.
Si eso podría pasarte, te cuento.
A mí de pequeño me gustaba dibujar porque en realidad tampoco tenía otra cosa que hacer.
Ahora tengo dos manos izquierdas, antes solo tenía una.
Me gustaba dibujar y también ver Dragon Ball y apretar los brazos muy fuerte a ver si se me ponía el pelo rubio y de punta.
Nunca sucedió.
El caso es que me pasé la vida y los veranos dibujando Son Gokus.
(Ahora de mayor se me ha olvidado manifestarme contra el estandard de belleza inalcanzable de Son Goku y que quizá esté minando mi autoestima inconscientemente, pero es que tengo mala memoria, tendré que ponerme una alarma.)
Dibujar me gustaba, pero colorear me daba mucha pereza.
Quédate con esto.
Sigo.
El caso es que cuando llegaban los concursos de dibujo del colegio siempre palmaba.
Joder, yo de verdad pensaba que estaba bien dibujado.
Pero nada.
Todos los años palmaba, y a veces veía ganar cada cosa que no podía evitar pensar que lo mismo el Universo me tenía manía a mí por tener el pelo de otro color.
Jajajaja Que va, eso no lo pensaba
Una cosa que esté bien.
El caso es que un día me di cuenta de una cosa mirando todos los dibujos del panel.
Eso mismo hacía el jurado antes de elegir.
Y cada año, estuviera el dibujo ganador más logrado o menos, había algo que siempre se repetía.
¿Qué?
Pues que todos esos dibujos estaban coloreados como si el autor quisiera partir la madera del lápiz de color.
Estaba colorado muy fuerte.
¿Y qué pasaba?
Que esos se veían, y los otros no se veían.
Esos llamaban la atención e impactaban, y le comían la atención al resto.
Los padres no se ponían a mirar si el dibujo paliducho estaba mejor o peor hecho, porque era casi transparente comparado con los otros.
¿Qué hice?
Al año siguiente me propuse colorear hasta que me doliera la mano.
Ya está.
Así, la atención la tenía junto con unos pocos más.
Y ya, cuando eso lo tenía, se podía ver si estaba mejor o no estaba mejor.
Ya está.
Es muy importante saber cómo concentras la atención.
Y por suerte, en el mundo adulto se hace coloreando cabezas y no páginas web.
Fijar la atención son segundos, pero cambia los resultados de cualquier persona que venda algo por internet.