El pequeño detalle del perro gurú.

 
 
El otro día mientras hacía deporte para quitarme este cuerpo escombro me crucé a unos amigos a los que les escribí un artículo con truco hace poco 
 
con truco, porque llevaba la venta puesta.
 
Se lo dejé a precio de amigo íntimo, vamos
 
a precio de hermano gemelo,
 
y ahora vas a ver por qué. 
 
Eso y también por qué a su perro probablemente le irá mejor que a los que venden servicios con artículos gratuitos de mucho valor.

 
 
 
 
Bueno, 
 
este amigo ya me había comentado que el día que salió el artículo en un periódico de mi pueblo que jamás he leído, a las 11 de la mañana ya tenía 6 llamadas.
 
(Pues sí que es raro esto ¿no? si la gente no lee…–se preguntarán los que no han vendido ni papeletas para la excursión de fin de curso.)
 
 
¿Cómo siguió el artículo con truco?–le dije por curiosidad.
 
Guau, Guau –esto lo dijo su perro (al que llamaremos Bruno), que había visto a otro perro.
 
Pues mira, nos sorprendió una cosa. Que cuando lo pusimos en redes, oye, nadie le daba a like ni nos mandaba corazoncitos, todos callados… –me comentaba.
 
Pero… –yo aquí tirándole de la lengua.
 
Pues que todos calladicos y nadie reaccionando, pero llamándonos al despacho para pedirnos el estudio de su caso. 30 o así tuvimos.
 
(y la gente sin leer, rarísimo)
 
 
 
 
 
Yo iba a pedirle perdón, a decirle que lo sentía, porque quizá él quería likes y corazones y abrazos de corazones de su tía abuela y algún comentario de:
 
 
«Mira mi sobrino qué emprendedor y qué tío tan válido.«

 
… pero mi amigo me confirmó que él prefería los clientes.
 
Y yo la verdad es que lo entiendo, porque la semana de antes intenté pagar un menú del día con corazones de Facebook y el camarero quería llamar a la policía y casi la lío allí.
 
 
 
Guau, Guau, Guau –Bruno había visto a otro perro.
 
Joder Bruno, que pesado eres c*ño.
 
¿Marea mucho? –le pregunté.
 
Que va, es sólo que le gusta enseñarles carácter a los otros perros primero, y luego ya se hace amigo suyo. Primero les pone las pilas y luego ya de buen rollo.
 
 
Ay, si todos los gurús de la sonrisa pasearan a Bruno y aprendieran de él…
 
 
 
 
 
Bueno yo no sé de perros gurús, 
 
ni de corazones en Facebook.
 
Si quieres corazones, hay que escribir un poema sobre la superación personal, o estar to’ bueno en bikini 
 
pero si quieres que suene el teléfono, habrá que hacer otras cosas.
 
Mucho más, aquí.
 
Pablo.
 
PD: porque mejor que el guau, guau lo diga tu cliente.