El olvido no rentable de un instructor de motos adicto al teléfono.





Te cuento una cosa curiosa de un chico y también una de sus estrategias más canallitas.

Este chico me escribió para contratar mis servicios.

Se dedica a ayudar a gente a sacarse el carnet de la moto, y según me contó tiene un porcentaje de aprobados a la primera bastante grande.

También tiene una manía:

Sólo vende por teléfono.




Me comentaba que él a todos sus clientes los cierra por teléfono.

A todos.

Y que el copywriting en realidad tampoco era tan importante en su negocio porque la venta la hacía él.


¿Para qué conseguir más emails si no escribo?

Yo quiero el teléfono.”


Si conoces a varios adolescentes (y los que ya no son tanto) sabrás la gracia que les hace a la mayoría que les llamen al móvil si no se está muriendo nadie.

Pero no voy a entrar ahí, que me desvío. 

Sigamos con un fallo de concepto que supongo que has visto ya.




En esa web entrarán:

A. Gente muy interesada en tu servicio que no tenga problemas para hablar contigo.

B. Gente muy interesada en tu servicio pero que no quiera que le agobies y “sólo estoy mirando”.

C. Gente interesada que aún necesita un empujón, visión, chapuzón…


Pues él está perdiendo a varios del grupo A, y a todos los del grupo B y C.


A unos porque no les vende bien la llamada.

A otros porque no respeta que no quieran hablar.

A otros porque no entiende que necesitan más tiempo.




Y eso es mucho dinero, creo que estamos de acuerdo.

¿Un 445% más? ¿un 140%? ¿un…?

No lo sé.

Dinero.

Perdido.

Y no verlo, es ganar menos dando el mismo servicio o seguir peleando por clientes.


Fíjate:


No hay que cambiar nada del negocio.

Hay que cambiar cómo vendes lo que vendes.

Sea una llamada, un pdf, un curso, un… 

Lo que sea, pero subiendo las ganas de la gente.

Hay algo más aquí.

PD: La estrategia canallita era que a los que no le mandaban el teléfono les llegaba un mail de:

“Espero que te haya llegado toda la información, si no escríbeme y te la mando”

​Claro, él no les había mandado nada.

Cuando le escribían, les pedía el teléfono.

(guiño-guiño)

No es mi estilo, y si sabes cómo entrar en la cabeza de tu cliente no hay necesidad de hacer cosas así, te lo digo en serio.

En el enlace de arriba trabajo eso.