El día que me rompieron el corazón en internet


Dos cosas:


1. Dicen que si cuentas algo complejo de forma simple tienes mucho ganado.

…pero verás que nunca lo decimos lo suficiente.

2. También dicen que podemos ser muy desagradecidos.

…pero tampoco lo decimos lo suficiente.



Te cuento esto porque hace un tiempo me contactó por email un artista:

¿Artista?

Artista.

¿Qué hacía?

No lo sé, creo que esculturas o algo así, pero da igual.

Esculturas o pinturas.

Artista. 

Se me olvidó cómo se llamaba y no he encontrado el email para copiarlo, pero no importa.

Me preguntó si yo podía hacerle una página web.


(Que fácil compran webs, en cuanto esta gente se entere de que lo que importa del libro no es el papel sino lo que lleva escrito se va a liar una de espanto)


Yo pensé que simplemente era un señor mayor que no sabía dónde estaba y le contesté:

Le dije que hola, 

que encantado de saludarle, 

que “mira, yo no me dedico a eso” pero que si quiere que hablo con alguien a ver si le hace el favor.

que si no lo resuelve, le echo una mano sin problema.

que saludos.



El artista no volvió a contestar.

Pero eso no quiere decir que se estuviera quieto.

Claro, si un artista disperso entra en mi web e interpreta que soy diseñador pues no pasa nada.

Se habla.

Se da de baja.

Tan amigos.


¿Pero que me denuncie por SPAM?


Hay que tenerlos muy cuadrados.



Da igual lo bien que pongas un cartel, siempre va a haber gente que está en sus cosas y ya está.

No se trata de no filtrar a los “tontos”.

Se trata de que a la gente inteligente tampoco le gusta calentarse la cabeza para leernos a nosotros.

(y eso demuestra inteligencia)

Para llamarlos y que quieran algo contigo tengo un servicio pero ya nos plantamos casi en september morning*.

Casi casi.

Hay algo más aquí.