Cómo venderte para que nadie te compre.





En esto que te cuento hay un matiz importante que si no olvidas te puede evitar una situación incómoda cuando tratas de ganarte la confianza de alguien.

No exagero.

Para calentar, un ejemplo que igual no te gusta y luego un mensaje privado.




Mira.

Nos gusta mucho pensar que tiene el mismo valor los gestos de alguien que tiene poder y autoridad que los de alguien que no los tiene.

A mí me gustaría que fuera así.

Quizá a ti también.

Pero no es así:

Si Bill Gates te dice que eres un tipo inteligente eso vale mucho, pero si te lo dice tu tía-abuela, pues vale poco.




Pasa lo mismo con la empatía.

Pasa lo mismo con la vulnerabilidad.

Pasa lo mismo.




Contra más poder tienes tú, más valor tiene tu empatía.

(Una vez más, aquí no importa ni lo deseable, ni lo que debería de ser, ni lo que digan los libros de filosofía: importa cómo funcionamos.)




¿Por qué te cuento esto?

Porque revisando los mensajes privados que mandaba una compañía que llamaremos “X” cuando trataba de captar clientes, había algo que no cuadraba bien.

Y si te lo puedo copiar, es porque verás que quitando 2 palabras lo podría mandar cualquier compañía de cualquier nicho

Decía:


“Llevamos más de 20 años en el sector XXX y XXX pero no es solo una cuestión de experiencia, es una cuestión de dedicación, empatía e implicación que destaca en cada proyecto en el que colaboramos, nos ajustamos en función a la necesidad de nuestros clientes optimizando al máximo su potencial.”




Aquí hay problemas para montar un autorespondedor de 20 emails, pero hoy sólo voy a contarte uno:


Igual que si mi tía-abuela me dice que soy listo apreciaría su gesto cariñoso pero no le daría la repercusión que no tiene, que alguien venga a venderme empatía explícitamente cuando no sé ni quién es…


Pues júzgalo tú. 






Es como si un adolescente le dice a una chica que te acaba de dejar por otro algo del estilo de:


“Él no te va a comprender como yo”


Es que a esa niña no le puede dar más igual tu comprensión, Josete.

No quiere que la comprendan.

No tú.




Si eres adolescente esas cosas tienen perdón.

Pero si cuando sonríes se te arrugan los ojos, tienen menos perdón.



 
Como estos detalles, hay otros mil que tampoco lo tienen y estoy casi aseguro de que a mail por día nos moriremos todos los aquí presentes y no daría tiempo a comentarlas todas.

Si ese tipo de cosas te parecen obvias, bien.

Ahora, si sospechas que alguna que otra se te puede colar,

Hay algo más aquí