Si prestas atención a lo que te cuento aquí, te darás cuenta de dos cosas:
– Que hay una estrategia rentable para cualquier negocio.
– Que yo en realidad no soy para tanto.
Y si NO prestas atención, verás lo contrario:
– Algo nada rentable.
– Que sí soy para tanto.
Abre bien los ojos.
El otro día mi cliente me compartió un email que alguien le escribió:
“Gracias por el seguimiento en la respuesta, _____ (y perdona mi tardanza).
Me alegro mucho que [blablabla]”
Ahora empieza lo bueno:
“La verdad es que lo estáis haciendo muy bien y siempre que tengo la oportunidad os recomiendo a amigos.
Los correos automáticos que envías a los nuevos clientes son muy buenos pues realmente comunican la historia y valores de la empresa, en un lenguaje asequible y agradable de leer.
Normalmente este tipo de email, yo los borro directamente desde la caja de spam, el de vosotros marqué como email no spam y leí uno a uno.
Antes de pedir con vosotros, pedía XXX a otras empresas que a primera vista me parece que tienen más recursos pero no están haciendo la relación con el cliente tan buena como vosotros.
Vida larga a XXX! Y me haces acordar que me toca hacer nuevo pedido ya que ahora mismo estoy [blablabla]”
Me creo que tú te creas que yo me lo he inventado.
Pero no.
Si no has visto por qué soy un profesional mediocre en ese email no te lo voy a decir yo, eso faltaría.
Pero si no has visto la parte rentable, te diré que esos “correos automáticos que envías a los nuevos clientes” llevan puestos desde 2019.
No es broma.
Cuando todavía veíamos a los japoneses con mascarilla y decíamos:
“Joder, qué tipos más raros… normal que no salgan de la habitación y se toquen con dibujos animados”
…pues ahí, cuando pensábamos eso, esos emails ya estaban generando lazos.
¿Lazos más o menos poderosos que fotos bonitas, “aprovecha tu descuento” y un botón de “ver tienda”?
Eso ya no lo sé.
Lazos.
3 años y sumando.
Haz cuentas.
Para crear lazos y hacer mejores cuentas: