Abrir cráneos con un cincel para entender lo esencial.

Pongamos que tienes una empresa.

Pongamos que mandar emails te da miedo.

Pero también pongamos que mandar un email con tu logo diciendo que tienes 40 años de experiencia, eres líder del sector y lo que te diferencia es “tu profesionalidad” te da más miedo todavía.

Bueno, esto (para muchos) es mucho suponer.

Pero seamos optimistas, que estrenamos año.


Vale.

Ahora pongamos que tú piensas que tu cliente no tiene ojos,

No tiene email,

No tiene dedos,

No tiene oídos,

No tiene nada.

Pongamos que vive en un frasco de formol dentro de una sala insonorizada.

Te lo digo porque un amigo que vende zapatos a señoras “más maduras” me comentó que ellas no se entienden con el email.

Lo que él me dijo, me lo han dicho otras personas también.

Esta es la plantilla de la conversación:

– Es que mi cliente no es nativo tecnológico.

– Pero, ¿sabe leer?

– Sí.

– ¿Y por qué no les mandas algo físico?

– Hostia, pues…




No sé, digo yo.




Es que vamos a ver:

El chiste aquí no es mandar emails porque es que el eMaiL MaRKeTiNG eS Lo Que MáS FuNCioNa.

El chiste es que la gente te escuche con interés.

Y si eso se consiguiera tocando unas castañuelas, pues no iban a estar las empresas (que más saben arrastrar dinero) mandando boletines.

Si consiguieran lo mismo bailando, bailarían.




Mandar emails por mandarlos (si no tiene sentido para tu negocio) es igual de inteligente que tener una lista enorme de suscriptores y:

a) mandarles basura.

b) mandarles un email cada 2 meses.

En todo caso, si tu empresa ya funciona bien y quieres arrastrar un poco más de dinero, tienes una posibilidad testicular:

hay algo más aquí